Como parte de nuestro compromiso con el Señor y su Iglesia, y de cara a los desafíos de la Nueva Evangelización, Los Eudistas, como formadores y evangelizadores, hemos puesto especial interés en la formación de los laicos. Por tal razón hemos abierto espacios de formación para ellos a través de nuestras Escuelas de Evangelización.

Con las Escuelas de Evangelización, inspiradas en la palabra de Dios y nuestra espiritualidad Eudista, estamos dando respuesta a esa preocupación creciente de renovación que tienen tanto obispos y sacerdotes como laicos. Por tal motivo, en nuestras escuelas proponemos una formación de profunda calidad con identidad laical, para formar evangelizadores para nuestro tiempo con herramientas bíblicas, teológicas

En el pensamiento de nuestro fundador era claro al afirmar que un bautizado debía ser un hombre y mujer de fe, una persona colmada de la presencia de Cristo, un discípulo comprometido y un comunicador de dicha verdad con fuerza y testimonio de vida. Él decía: “En el santo bautismo hacemos profesión de llevar la vida de Jesucristo. No sólo hacemos profesión de pobreza, castidad y obediencia, sino de él mismo, de su vida, de su espíritu, de su humildad, caridad, pobreza, obediencia”.

El desarrollo, desde el punto de vista cristiano católico, lo caracterizamos como la tarea evangelizadora que genera espacios vitales como expresión concreta del don del amor de Dios a través de programas, estrategias y acciones que busquen y consoliden el progreso integral de las personas.

Por tal motivo, los Eudistas, por medio de estos centros de formación para el desarrollo, formamos los laicos en este horizonte de sentido. En efecto, estas escuelas han sido creadas para que los laicos se

Queremos anunciar al mundo que Cristo vive y reina. Que su amor es invencible. Que su misericordia es un regalo cotidiano. Que su presencia está entre nosotros. Para ello, los Eudistas, que acompañamos laicos en su proceso de formación, no queremos otra cosa que todos ellos, una vez terminen su formación, se conviertan en formadores de otros laicos, es decir pasen de ser formandos a formadores.

No proponemos una formación pasiva que sólo sea recibir experiencias y conocimientos nada más

Según las necesidades de las Iglesias locales, colaboramos en la formación de laicos con miras a las diversas tareas apostólicas. (Cf. Const. 33).

La formación de los laicos, buenos obreros de Evangelio, nos motiva en la búsqueda de programas especiales con el fin de ofrecerles una formación de calidad que los capacite para las tareas apostólicas en la Iglesia, de acuerdo a su identidad y a las necesidades diocesanas y parroquiales.

En la actualidad eclesial, cuando se impulsa la identidad y