En los inicios de la fundación de nuestra Congregación, san Juan Eudes, abrió espacios formativos integrales para los sacerdotes de su época, con la finalidad de desarrollar procesos de renovación ministerial en aquellos servidores de Dios para pueblo.

En la actualidad, los eudistas, nos dedicamos a este servicio, propiciando encuentros con los sacerdotes diocesanos. Para ello, hemos dispuesto de espacios físicos y virtuales para realizarlo. Contamos con casas en las cuales los acogemos, compartimos nuestra espiritualidad, los acompañamos en sus necesidades espirituales y vocacionales. Programamos jornadas comunitarias, retiros espirituales y actividades pastorales. Ofrecemos cursos de actualización académica.

En toda ocasión compartimos

    Dans le parcours de l’histoire de la cathédrale de Coutances, qui nous  avait rassemblés en
 20091  une étape particulière m’avait semblé digne de retenir notre attention : la rencontre au beau milieu du XVII° siècle de deux grandes figures spirituelles de Normandie, deux figures qui ont marqué aussi bien la ville que le diocèse de Coutances, je veux parler de Marie des Vallées, la « sainte de Coutances » et saint Jean Eudes. Leurs rencontres se situent ici de 1641, jusqu’à la mort de la Sœur Marie en 1656. Un historien contemporain, spécialiste de Bossuet et de Fénelon, Jacques Le Brun écrit à ce propos :

Un nouveau livre de Mgr François Thibodeau, évêque émérite d’Edmundston

Après avoir relu les 22 lettres pastorales et les 788 chroniques hebdomadaires qu’il a rédigées pendant ses 15 années d’épiscopat à Edmundston, Mgr François Thibodeau publie son quinzième volume depuis 1993. C’est le septième promu par l’éditrice, Mme Anne Sigier qui s’exprime ainsi: “Un livre écrit avec des mots de vie... par un auteur qui partage cette conviction qui l’habite et qui le fait vivre: Dieu se souvient de son amour! Et François se souvient aussi...”

http://maximilianourrutia.files.wordpress.com/2010/11/20070815204841-madurez.jpgLa palabra “madurez” tiene un significado muy vasto. Incluye la idea del desarrollo acabado, de la utilidad total que se puede sacar de aquello que llega a ser maduro. Se aplica este término primeramente a la fruta. La fruta está madura cuando ha llegado al término de su desarrollo, cuando ha alcanzado su plenitud y está en condiciones de prestar la utilidad que le es específica. 

Diríamos entonces que el hombre está maduro cuando ha llegado a su desarrollo más pleno, de manera que es capaz de reaccionar adecuadamente ante las diversas circunstancias de la vida, y consecuentemente, prestar a la sociedad la utilidad que de él se espera.

Y digo “más pleno” porque no hay persona humana hecha sino siempre en proceso; nos vamos haciendo con el tiempo, y hasta el día de nuestra muerte, podemos ser más, crecer más, cambiar... Y confrontados con el Señor, tenemos que decir desde un comienzo, que El actúa no destruyendo nuestra naturaleza humana, sino asumiéndola y transformándola... Igualmente en proceso. 

De Pascal Frey
Pour information, ma dernière publication



Soeur Faustine : une pensée par jour