¡La expresión “estados y misterios de Jesús” sigue siendo bien misteriosa! ¿De qué hablamos, entonces, cuando tocamos el más precioso de los tesoros de la pedagogía espiritual de san Juan Eudes? “Cada circunstancia de la vida del Hijo de Dios es un misterio y a cada misterio corresponde un estado del Verbo Encarnado, que toma su valor en la encarnación” (Louis Cognet). Habitualmente utilizamos la expresión “misterios” cuando oramos el Rosario y sus veinte misterios, pero, a decir verdad, su número no está limitado puesto que son todas las circunstancias vividas por el Verbo Encarnado. Notemos que la idea de misterio no remite a algo que está escondido sino, por el contrario, a lo que está desvelado. En cuanto al estado, “es la actitud interior de Jesús en cada una de las circunstancias de su vida terrestre o gloriosa, «considerada como una realidad eterna en la medida en que esta vida es asumida por una persona divina»” (Louis Cognet).

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