Tema: Formar a Jesús aprovechando los consuelos espirituales.

Lectura bíblica: Ecl 2, 1-6:

"Hijo, si llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. Endereza tu corazón, mantente firme, y no te aceleres en la hora de la adversidad. Adhiérete a él, no te separes, para que seas exaltado en tus postrimerías. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé paciente. Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la humillación. Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará, endereza tus caminos y espera en él."

Objetivo: Descubrir cómo puedo formar a Jesús en la aflicción.

Lectura Eudista: La infancia admirable de la madre de Dios (O.C. V, 174-175)

¿Quién me diera ahora una voz suficientemente fuerte para hacerme oír de todos los habitantes del universo, especialmente de todos los cristianos que se encuentran enfrascados en el pecado, o abatidos por cualquier pena o aflicción temporal, y poderles decir: Hermanos míos, hermanos míos queridísimos, en el estado presente en que se encuentran, ¿qué es lo que esperan? ¿Por qué temen recurrir a nuestra buenísima Madre? Vengan, vengan a arrojarse prontamente a sus pies; jamás rechazó a nadie y no comenzará por ustedes. Es su Madre y tiene todo poder en el cielo y en la tierra. Es su Madre, la que tiene en sus manos todos los tesoros de su hijo Jesús. Es su Madre, todo corazón y todo amor para con ustedes, de tan singular bondad que tiene particular encanto en hacer bien a los que humildemente y con confianza filial la invocan. ¡Vengan a Ella: los recibirá y tratará como a hijos suyos! ¡Les alcanzará perdón de todos sus pecados, por enormes que sean, siempre que los detesten y tengan verdadera voluntad de renunciar a ellos! Ella los iluminará en sus tinieblas; los sostendrá en sus debilidades; los hará fuertes en sus tentaciones; los consolará en sus aflicciones; los hará comer en su mesa; los alimentará con su propia carne y con su propia sangre: «La carne de Jesús, dice San Agustín, es carne de María; la sangre de Jesús es sangre de María». Por eso dice: «Los que de mí comen, tienen siempre hambre de mí, y tienen siempre sed los que de mí beben». En fin, ella los librará de toda clase de males y los colmará de una infinidad de bienes. «Los que me escuchan, dice, los que me obedecen, jamás tendrán de qué avergonzarse, jamás serán arrojados en la confusión eterna». «Los que, en sus acciones, se guían por mí, no pecarán». «Los que me esclarecen», los que me honran y los que con sus palabras y con sus ejemplos mueven a otros a honrarme, obtendrán la vida eterna».

Oración final: Me basta saber que siempre eres Jesús. Sí, lo eres siempre para mí; suceda lo que suceda estaré feliz (O.C. I, 282)

Actualización: El mes de septiembre inició para la familia espiritual de san Juan Eudes con la memoria de los Beatos Mártires Eudistas. Su celebración nos hacía pensar en la vida terrena del hijo de Dios, repartida en dos estados contrarios: uno de consuelo y alegría y otro de aflicción y sufrimiento. En la parte superior de su ser gozaba de todos los contentos divinos, en la parte inferior de su alma y en su cuerpo conoció toda clase de amarguras y tormentos (cf. O.C. I, 276). Nosotros, como continuadores e imitadores de la vida de Jesús glorificamos a Dios en todos sus estados y misterios haciéndolos nuestros. También María nos ayuda a comprender en estos tiempos que vivimos cómo la fidelidad al Señor permanece aún al pie de la cruz. Los mártires se asociaron a la aflicción y sufrimiento de Jesús con la entrega generosa de su vida y así consiguieron vencer la muerte con la vida nueva. También nuestra vida “encuentra todo su valor, cuando la entregamos por amor, a nombre del Señor y a nombre de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, y a nombre de la familia humana, que el padre quiere reunir. En este tiempo tan difícil de pandemia seamos testigos fieles pidiendo la fuerza, que movió a nuestros mártires, para renunciar a nosotros mismos y volver a ponernos en las manos del Señor” (Palabras del Superior General con ocasión de la memoria de los Beatos Mártires Eudistas, 02 de septiembre de 2020, publicado en www.cjm-eudistes.org). Septiembre también nos da la oportunidad de contemplar la vida de Jesús a través de la lectura de la Palabra de Dios. ¡Que no pase un día sin leer el Evangelio!

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