Queridos hermanas y hermanos, los Asociados Eudistas Mexicanos los saludamos fraternalmente: contemplemos juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre y pidamos que por medio de esta oración interceda para unirnos más como familia espiritual nos ayude a superar esta prueba. Todos hemos oído números y porcentajes que día a día nos asaltan y palpamos el dolor de nuestros países. Lo que llegaba no eran datos las estadísticas tenían nombres, rostros, historias. En estos momentos ha sido imprescindible el acompañamiento de la comunidad presbiteral que no se ha mantenido ajena a esta realidad y empapados por la tormenta que los golpea, se la ingenian apara estar presentes y acompañar a nuestras comunidades: vieron venir el lobo y no huyeron ni abandonaron el rebaño (cf. Jn 10, 12-13)

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