La formación permanente es el proceso de continuo crecimiento que comienza una vez el Eudista es ordenado sacerdote. Este proceso se caracteriza por niveles de especialización, profundización y actualización de todo lo aprendido durante su proceso inicial de formación.

En un mundo cambiante, y dentro de una Iglesia que se renueva continuamente bajo la acción del Espíritu, los Eudistas continuamos nuestra formación a todo lo largo de nuestra vida. Renovamos incesantemente nuestra vida espiritual, nuestros conocimientos y nuestra experiencia pastoral; desarrollamos lo mejor posible la calidad de nuestras relaciones fraternas y los dones recibidos de Dios para ponerlos a su servicio. Para ello la Congregación ayuda con todas sus posibilidades. (Cf. Const. 82)

Es importante para nosotros, como formadores y evangelizadores, mantener vivo este proceso de maduración, capacitación, renovación y especialización, mediante la profundización en las diversas dimensiones de nuestra vida: humano-afectiva, comunitaria, espiritual, académica, pastoral, misionera y eudista, para responder con eficiencia y alegría a la misión de la CJM en la Iglesia y en el mundo. Esto lo realizamos en instituciones educativas, espirituales, pastorales, etc.