En el pensamiento de nuestro fundador era claro al afirmar que un bautizado debía ser un hombre y mujer de fe, una persona colmada de la presencia de Cristo, un discípulo comprometido y un comunicador de dicha verdad con fuerza y testimonio de vida. Él decía: “En el santo bautismo hacemos profesión de llevar la vida de Jesucristo. No sólo hacemos profesión de pobreza, castidad y obediencia, sino de él mismo, de su vida, de su espíritu, de su humildad, caridad, pobreza, obediencia”.

Los Eudistas, fieles al pensamiento de Juan Eudes formador, hemos puesto a disposición de todas las personas un espacio de formación, crecimiento, madurez cristiana en nuestras escuelas de formación en la fe. En ellas colaboramos con la profundización de los fundamentos de la vida cristiana, ayudamos a tomar consciencia de la dignidad del nombre cristiano, generamos procesos de renovación en la adhesión a Cristo y motivamos a la creación o continuidad de procesos evangelizadores en la sociedad.

Con todo lo anterior, estamos comprometidos a ayudar a las personas a redescubrir la profundidad de la experiencia de la fe cristiana y el compromiso que conlleva ser cristiano: persona de fe, comprometida con Jesucristo; obrero del Evangelio, que sabe vivir en comunidad; y apóstol de la misericordia de Dios reflejada en acción transformadora en lo social.

María, nuestra Madre, nos conceda esta gracia: caminar, edificar, confesar Jesucristo Crucificado. Que así sea.